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Guápulo: Poniendo la participación ciudadana en práctica.

Actualizado: 31 de mar de 2020

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Una de las experiencias más gratificantes que he tenido hasta ahora en la función pública, ha sido trabajar con los barrios de Quito. Hoy les quiero contar la gran enseñanza y satisfacción que nos deja Guápulo.

Hace aproximadamente un año, el cabildo recién electo nos planteó que encontráramos una solución a un problema de décadas. El barrio se había convertido en una vía de paso de los vehículos que, por la poca planificación del crecimiento de la ciudad a los valles de Cumbayá y Tumbaco, no contaba con alternativas. Esto necesariamente implicaba que un barrio residencial, turístico y patrimonial se encontrara sujeto a altos niveles de contaminación, inseguridad y reducción de la calidad de vida.

¡Tremendo reto! ¿Cómo atender un pedido racional y sensible a la vez? ¿Cómo hacerlo de manera consensuada? ¿Qué elementos de juicio se debían considerar para tomar una decisión?

Una de las primeras decisiones importantes fue poner atención al pedido y no descartarlo por el simple hecho de que cualquier resolución iba a tener un grupo de perjudicados. La otra fue plantear al barrio la necesidad de entender que vivimos en una ciudad y que las decisiones no se pueden tomar únicamente en función de un interés particular, sino también, considerando a los demás actores y las afectaciones que estos puedan tener. Finalmente, comprender que cualquier intervención se debe realizar de manera integral y que el levantamiento de información de campo es fundamental para la toma de decisiones. Sin conocer la realidad de Guápulo, de su día a día, desde su propia gente, no hubiese sido posible trabajar objetiva ni integralmente.

Y así fue como iniciamos un largo proceso de diálogo y negociación. Con reuniones tensas entre la comunidad y las autoridades, pero también entre los miembros de la comunidad quienes debían tener una postura común. Y es por esto que siempre he reconocido y felicitado a los representantes de Guápulo, y a sus moradores, por su liderazgo y sensibilidad. Y también a los representantes de las diferentes entidades municipales que me acompañaron en este proceso porque se pusieron la camiseta de la participación ciudadana.

La participación ciudadana es compleja. Podría parecer que a los quiteños sólo nos gusta demandar y exigir pero poco nos interesa comprometernos o asumir obligaciones. Y por el otro lado, puede existir el temor de los funcionarios públicos de abrir la toma de decisiones a la ciudadanía, justamente por la dificultad que ello conlleva. Ahora, palpando esta realidad, estoy convencida de que los procesos que se realizan participativamente, con todos sus retos, son los más exitosos y sostenibles. La clave está en la voluntad política de todos y en encontrar los niveles de corresponsabilidad.

Y es por la conjunción de todos estos factores que podemos llamar a esta experiencia de Guápulo: un verdadero éxito. Se acordaron algunas restricciones vehiculares en la calle Caminos de Orellana donde tanto moradores como vehículos de paso deberán hacer un pequeño sacrificio. Estas restricciones serán debidamente comunicadas en los próximos meses a fin de que todos planifiquemos nuestros recorridos. Además se inició y ya se encuentran en ejecución obras para recuperar los espacios públicos (Paseo Escénico Rafael León Larrea, Mirador de Guápulo, Parque de la UPC, escalinatas, casa barrial) y obras para mejorar la calidad de las vías y las seguridad de los peatones en las mismas (Calle Compte, Av. Los Conquistadores, incorporación de aceras y semáforos). Estamos también trabajando en reciclaje y huertos urbanos. Finalmente, se harán intervenciones en la Iglesia y el parque central para cuidar el patrimonio y se potenciará el aspecto turístico y cultural del barrio.

Está claro que la solución de movilidad no es la que atiende a todos los pedidos del barrio, ni tampoco es una respuesta definitiva. Pero es la más factible dentro de una ciudad que está planificando y avanzando hacia mejorar sus servicios de transporte público y accesos viales; y que a la vez requiere atender las zonas que sufren deterioros por el crecimiento sin planificación.

La solidaridad de Guápulo también es digna de destacar. Este barrio, después de este trabajo conjunto con la comunidad, resolvió no acceder en el año 2016 a lo que les correspondía por presupuestos participativos y entregaron dichos recursos a otros sectores de la ciudad.

La participación ciudadana en el día a día, es absolutamente viable, pero se requiere entender su complejidad y comprometerse a ella. También se necesita un alto sentido de corresponsabilidad. Este es un gran ejemplo que podemos lograr en más barrios. Ésta es la ciudad que les invito a que construyamos juntos.

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