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Por qué se debe suspender la solución vial Guayasamín.

Actualizado: 31 de mar de 2020

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En octubre de este año, vamos a ser sede de Hábitat III, un evento mundial que ocurre cada 20 años y tiene como objetivo discutir el futuro de las ciudades. Esta discusión ya tiene un marco de referencia: los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por todos los países miembros de las Naciones Unidas en 2015. El objetivo 11 establece que debemos crear ciudades seguras, inclusivas, sostenibles y resilientes. ¡Y todo esto lo debemos hacer en solo 15 años!

Tremendo reto. Y sus principales ejecutores somos las ciudades y sus habitantes. Los gobiernos locales, ejecutando políticas en esa línea. Y los ciudadanos, participando de esta creación y cambiando hábitos. En todo este proceso, la movilidad es uno de los principales ejes de cambio.

Nos hemos acostumbrado a pensar que los vehículos particulares son la respuesta más eficiente a nuestra necesidad de movilizarnos. Y es un sueño de muchos comprar un auto y creer que esto nos va a arreglar un poco más la vida. Pero imaginemos un momento que todas las personas en edad de manejar en Quito tuviéramos auto: ¡un caos total!

Por ello, las tendencias mundiales cada vez avanzan más hacia dejar de construir más vías para autos y buscar soluciones de transporte público eficiente, cómodo, seguro y digno. En el caso de Quito, es absolutamente necesario que se dé una respuesta a la movilidad de los miles de ciudadanos que viven tanto en la zona de los valles de Tumbaco, Cumbayá y otros, como en el valle de Los Chillos. Pero las respuestas ya no están en construir más vías que incentivan a usar y comprar más vehículos y que, por tanto, en pocos años estarán nuevamente saturadas de tráfico.

En el caso particular de la Solución Vial Guayasamín, después de haber leído y escuchado a muchos ciudadanos y expertos que estaban expresando su descontento y sus dudas frente a la construcción de este proyecto y, luego de conocerlo en su lanzamiento al que asistí (y no me da vergüenza decirlo), en la sesión de Concejo Metropolitano en que fue presentado, mis dudas crecieron e inicié un proceso de fiscalización.

La obra fue aprobada en el Directorio de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (EPMMOP) y será ejecutada por la empresa pública China Road and Bridge Corporation. Es un proyecto de 131 millones de dólares que será pagado con el 90% de los recursos del peaje a través de una concesión a esta empresa china por 30 años.

Las dudas se encontraban en función de si ésta es la mejor manera de resolver el problema de fondo: cómo los quiteños que viven en los valles se movilizan diariamente al centro de la ciudad. Revisando los informes técnicos preliminares, encontramos que el informe de la empresa pública China Bridge and Road Corporation señalan que, con el crecimiento del parque vehicular en Quito y el incremento del tráfico en una zona ya congestionada, la Solución Vial Guayasamín se saturaría de tráfico en 2021, a sólo dos años de inaugurada; en el mejor de los casos, en 2024.

Adicionalmente, encontramos que los informes técnicos que realizan las diferentes secretarías del municipio no analizan el impacto que la obra tendría en el futuro de la ciudad. No hay un análisis de alternativas. No podemos, por tanto, conocer a ciencia cierta si ésta es la mejor. No se analiza la afectación a los moradores de alrededor del parque La Carolina y la Diego de Almagro, donde se construirían intercambiadores. No se analiza el tráfico que se creará al final de los intercambiadores planificados y que, por ejemplo, moverían los puntos de congestión, afectarían a la estación de metro que se está construyendo y a cómo los quiteños interactuamos con el parque La Carolina.

No se ha estudiado la afectación a las que viven, muchas de ellas por décadas, en el barrio Bolaños. Los estudios técnicos no hacen una sola referencia al impacto social de la Solución Vial Guayasamín sobre estas familias y cómo mitigarlos. Es como si no existieran. Es fundamental que establezcamos relaciones y soluciones humanas con los afectados por obras que emprende la ciudad.

Finalmente, se requiere un ejercicio de transparencia de las empresas públicas municipales pues aún no se ha entregado toda la información que tanto la ciudadanía como algunos concejales hemos demandado. Especialmente las actas de Directorio de la empresa donde se aprueba la construcción de la Solución Vial Guayasamín  y toda la información que sustentó esta decisión.

Por todas estas razones nos sumamos a los clamores ciudadanos para que se suspenda la construcción de esta obra, se transparente la información y se abra un verdadero diálogo ciudadano de alternativas integrales y sostenibles. Éste es un debate que debemos tener en la ciudad pues nos plantea un modelo de desarrollo y una forma de gobernar y tomar decisiones.

No podemos gastar 131 millones de dólares de nuestros recursos para una solución que durará pocos años, que moverá los puntos de congestión a otras partes de la ciudad, que afectará a la calidad de vida de los quiteños y que nos obligará a volver a gastar millones de dólares en pocos años para resolver el mismo problema. Hemos convocado mesas de trabajo para que todos construyamos alternativas integrales, creemos que es una gran oportunidad para profundizar la participación ciudadana y crear una visión compartida de la ciudad.

*Para descargarte los documentos  ingresa al siguiente link: http://bit.ly/2ajBPLq

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